El Pobre Diablo presentó el día sábado 15 de agosto de 2009, Los Pescados, el power dúo de rock manabita que no rompe corazones pero sí la rompe, presentado su nuevo material. No es un disco de larga duración, sin embargo, es un disco que dura y se va de largo. Los siete cortes que ajustan el EP “No somos siameses” (Carter Media, 2009) son las siete extremidades de una criatura de circo, un freak rockero y ambulante que se originó en las profundidades del mar y ahora camina de lo más tranquilo entre nosotros. Así, como si no tuviera nada que perder y, menos aún, que temer.
“El año del pescado” (Carter Media, 2007), álbum debut de la banda, fue un trabajo de rock básico, elemental y directo a la vena que sirvió de carnada para llenar la red con carne fresca y jugosa. “No somos siameses” cambió la marcha, forzó la máquina y se abrió camino por donde antes sólo crecían maleza y ladrillos. Hay que hacer la música que queremos escuchar, la música que pensábamos era imposible y salió de nuestras propias manos, de tocar, tocar y tocar hasta perder el norte y empezar a deambular con brújula auto gestionada, como corresponde. Los juguetes son los mismos: guitarra, batería y voz. Cero partituras. Cero huevadas. La banda, la sensación, el feeling y la atmósfera son lo que ha cambiado, lo que tiene que cambiar para no morir en la pausa de los tiburones infelices. Los discos de Los Pescados no responden a nada ni a nadie, sólo preguntan, abren, perforan y dejan el túnel habilitado para que el resto pase. Desde aquí se puede ver que el mar no está en calma. El agua se mueve, tiembla. El océano está nervioso porque allá están los peces y acá, en tierra firme, todos somos pescados.
Nelson Coral (guitarra y voz): Soul Surfer entregado a la causa, arquitecto de profesión y héroe de la guitarra de vocación. A los ocho años escuchó por primera vez KISS y AC/DC, y nunca más volvió a ser el mismo.
Juan
Fernando Andrade (batería y garganta): Héroe de la laptop especializado en Word, nerd honorario y buen amigo de la copa. Sólo ha tocado con Los Pescados porque suele pegarle demasiado duro a los tambores e irse de tiempo cada tanto.